(HOMENAJE A GIA MARIE CARANGI)
Y las puertas corredizas cerró,
y dejó caer las persianas sobre las ventanas
así que rompí los cristales
sólo para verla otra vez;
pues al ver mi estado
sus lagrimas calleron,
como grito desesperado
diciendo detente,
pero mi adicción no tenía límites
y aunque debía tomar
una decisión definitiva
mi opción fue
elegirla a las dos
porque a una amaba
mientras la otra me sostenia
en un mundo propio.
No supe detenerme
no tenia salida
era una u otra,
pero ambas
eran para mi
porque sólo así
yo lo quería.

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