y el humo del cigarro
escapándose por la ventanilla,
tu voz y la mía se asociaban.
El volante, la radio y los asientos,
un pasillo oscuro, corto y angosto
cubierto de punta a punta por la cortina roja,
el expreso 175 andante en la carretera;
tus palabras y las mías intercambiándose,
tu risa y la mía coqueteaban,
fueron horas de atracción.
tu mano tocó mi hombro,
de inmediato tu atención capturó la mía,
las bromas de los choferes en el recinto,
el sonido de la salsa saliendo del envase,
los pasos de las personas entrando y saliendo,
las risas, los murmullos, los chistes,
y entre todo ese ruido,
mi oído sólo perseguía tu acentuada voz;
aunque mi mirada no te apuntaba,
mis odios atendían a tu escandalosa voz;
el crujir de tus dientes triturando la comida,
y de nuevo tu imperante voz.
Al salir,
de nuevo el humo del cigarro
calentaba mis pulmones;
luego de terminarlo
y otra vez sentada,
el expreso 175 estaba de vuelta en la carretera.
Las luces de los autos
iluminaban toda la cabina,
y fue así, que te convertiste
en el extraño que volcaría mi vida,
que demostraría que el amor
esta en todas partes,
y cuando menos esperas encontrarlo,
es él quien te encuentra y te sorprende.
Fueron horas y horas de viaje,
pero cada vez,
tanto tú como yo
deseábamos detener el tiempo
y tener mas horas para conversar.
Entonces ya ansiosos,
solo apostamos ese beso tan deseado,
todavía recuerdo que lo perdiste;
sin embargo así, me lo robaste.
Desde allí todo cambió,
sentí en ese momento
que todo se detuvo;
el ruido cesó,
y mi mente había quedado por completo en blanco.
Luego de todo aquello,
tu compañero se dispuso a manejar,
mientras tú y yo,
en aquel pasillo oscuro, corto y angosto,
nos fundíamos al calor de los besos,
al furor de los brazos,
a lo romántico de la luz
que a un costado se propiciaba,
escuchando de fondo esa música
que mas hacía estremecer nuestros latidos.
Al llegar a la otra cuidad,
era ya el día siguiente,
y pensé por un instante
que por siempre te había perdido.
Pasaron varias semanas,
y fue así entonces,
como dos perfectos extraños
terminaron haciendo el amor,
encerrados en la 234 de un hotel,
armando una historia inefable
de la cual,
no se sabrá su desenlace final.
