Si los helechos hablaran
serian secuaces
de nuestro secreto escurridizo;
tal vez no seas real,
pero en mi mente lo eres.
Si la noche testificara
el juicio no fuera a nuestro favor;
porque he viajado a través de ella,
en pocas horas
a millones de kilómetros,
sólo para verte
sentado el en sofá,
pegado a tus pensamientos,
es como si…
no llegara jamás ese día.
Triste e impaciente corre el tiempo
para volvernos locos,
para darnos el beneficio a la duda.
Me cuelo por tu ventana,
me acuesto a tu lado,
enciendo un cigarrillo;
pero aunque no me ves
sé que me siente,
allí intangible, invisible
como la fábula;
lo hice por ti
y no me cansaría de hacerlo.
Presagio congelado
de todo esto,
pero seguro es cuando lo tienes.
Puedes quedarte en mí por años
aun cuando jamás me has visto,
permanezco silente en ti
aunque quieras gritarlo.
Tengo intrigas de un futuro
mis huellas ya se han marcado
pero, hasta las cicatrices
el tiempo lo borra,
espero esta vez
ninguno de nosotros
omita los sellos que hemos puesto
el uno para el otro,
y que por forma diversa
estemos juntos;
a pesar de mares y continentes
que separen nuestros cuerpos.
Estar conectados
como un milagro ocurrido
y que esta por ocurrir.
Si la distancia nos separa
siempre conseguiremos el camino a casa;
esa casa que huele a ti,
ese camino que no olvidaremos
y que estando ciegos
sabremos cómo llegar.
